Juan Manuel Figueroa Aznar

Juan Manuel Figueroa Aznar [1878, Caraz, Ancash – 1951, Paucartambo, Cusco]

Es considerado uno de los representantes más destacados del florecimiento fotográfico del Cusco entre inicios y la primera mitad del siglo XX. Artista multifacético, se concibió a sí mismo ante todo como pintor, sin sospechar que una de sus prácticas subsidiarias e intermitentes se apreciaría en las pocas pero importantes antologías del arte fotográfico peruano y latinoamericano.

Su predilección por el retrato lo acercó a la fotografía y a una técnica en boga, el foto-óleo o la foto coloreada, técnica que combinaba los barnices de la tradición pictórica occidental con las tendencias modernas. A la manera de Max T. Vargas en Arequipa, en cuyo estudio trabajó como pintor de telones de fondo, introdujo una práctica muy poco frecuente para la época: retratar indígenas en el estudio, un escenario reservado a los pudientes.
En la década de los veinte se asoció al círculo intelectual del indigenismo de Luis E. Valcárcel, quien lo nombró director artístico de la Misión Peruana de Arte Incaico que recorrió La Paz, Buenos Aires y Montevideo en 1923, llevando consigo a un equipo de músicos y actores cusqueños que fueron registrados por el lente del fotógrafo.

Por aquellos años conoció al fotógrafo cusqueño Martín Chambi con quien trabajó en diversas oportunidades. Juntos viajaron a la ciudad de Machu Picchu en 1928 como parte de la famosa expedición del prefecto Vélez. Una selección de las fotografías que realizaron del monumento se publicó en el libro Cusco histórico, editado por Rafael Larco Herrera con textos de Luis E. Valcárcel seis años más tarde. En sus placas documentales y sus retratos, los motivos y personajes –solemnes, casi atemporales- emergen de sombras y claroscuros que transportan al barroco rembrantino.

En agosto del 2011, Wu Galería presentó la primera exhibición individual dedicada íntegramente a su obra; y en mayo de 2012, la muestra Juan Manuel Figueroa Aznar: Esplendor y ocaso del Cusco señorial,bajo la curaduría de Gustavo Buntix, que fue exhibida en el Museo de Arte Italiano de Lima dentro del programa de la I Bienal de Fotografía de Lima.

Exhibiciones